CÓMO DESARROLLAR ATENCIÓN Y CONCENTRACIÓN

Durante los últimos años hemos visto como se ha inquietado la comunidad educativa, porque los estudiantes cada vez tienen mayores problemas de atención y concentración en sus actividades.

Los estudiantes se distraen con mucha facilidad, no se interesan en los temas de estudio y toda la comunidad educativa termina siendo afectada.

Los mismos estudiantes distraídos no logran el aprendizaje que se espera.

Los compañeros tienen que convivir con el desorden que se genera.

Los docentes entran en desespero y tienen que dedicar tiempo de clase a disciplinar. Han aumentado las incapacidades de los docentes por estrés.

Se ha especulado mucho sobre el tema. Hay posiciones encontradas para abordar el problema. El caso es que aún no está claro cuáles son las causas y ni siquiera hay acuerdo en la existencia de un problema real.

Hay un enfoque de investigación que apunta a lo biológico, asumiendo que un mal funcionamiento del cerebro causa problemas de atención y concentración. Actividad inusual en la corteza prefrontal del cerebro; que el núcleo accumbens; que la baja producción de neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, en fín, por ahí va la investigación.

Esta línea de investigación respalda la medicación como la forma de arreglar el asunto, pero detrás, también hay una industria farmacéutica ganando millones con la venta de los medicamentos.

Otro enfoque niega el problema y pide aceptar la diversidad neurológica como algo normal.

Hay padres que se resisten a la medicación de sus hijos con psicoestimulantes, sobretodo cuando no creen que sus hijos tengan algún problema.

Y otro enfoque plantea un problema conductual que requiere atención pedagógica o terapia de modificación de la conducta, pero no con la acción química de los medicamentos.

MI POSICIÓN

Sin negar la influencia genética, creo que hay suficiente evidencia para tener en cuenta al ambiente como un condicionante de la conducta. Como dice Mario Alonso Puig, “La incapacidad también se aprende”. Yo creo que los problemas de atención y concentración se aprenden.

Nacemos con un potencial de aprendizaje muy grande que nos hace una especie con una alta capacidad de adaptación. Para esto es necesario que el desarrollo del cerebro al nacer no sea tan alto y más bien se desarrolle al interactuar con el ambiente. Si los estímulos que interconectan al cerebro formando circuitos, llegan en forma desordenada, el cerebro aprende el desorden como una forma de conducta natural.

¿A qué le podríamos llamar estímulos desordenados?

Estímulos simultáneos que no tienen relación entre sí.

Estímulos interrumpidos demasiado pronto por otros estímulos.

Estímulos cargados de emociones negativas.

Ausencia de estímulos.

No podemos sembrar maíz y esperan una cosecha de papa. Si al cerebro lo estimulamos con desorden, es iluso esperar que funcione con orden.

Por eso mi primer abordaje sobre el asunto, es que hay que enseñar a los niños a concentrarse. De forma preventiva debemos organizar el ambiente para que los niños reciban una estimulación sana y adecuada.

Hay otros detonadores de la perdida de la atención. Miremos estos planteamientos.

Cuando un niño pierde su estabilidad emocional, sufre el secuestro de la amígdala y se enfoca en su problema. En ese momento no atenderá de manera consciente a estímulos como la clase escolar. En ese caso, hay que atender su necesidad emocional primero que todo.

También se ha relacionado la perdida de la atención con la sensación de no sentirse amado, de no ser reconocido. Es una necesidad inherente a la condición humana y su ausencia hace que el cerebro arme mecanismos de compensación para la búsqueda de reconocimiento y amor. Hacer cosas que perturben a los demás para captar su atención. En este caso, no importa si la conducta es la esperada o no, lo que importa es el objetivo cumplido, lograr que no me ignoren más.

¿Cómo ayudo a mi hijo a mejorar la atención y concentración?

Generar un ambiente ordenado en el que crezcan los niños. En este caso los adultos han de practicar ser ordenados.

Focalícese. Una cosa a la vez y hecha con excelencia, poniendo toda la atención en ella.

Entrenar en los niños la atención y concentración en sus actividades. Esto se puede lograr con las actividades que el niño disfruta y que además son productivas. No las interrumpa y más bien explore en ellas haciéndole preguntas al niño sobre lo que está haciendo.

Aumentar el reconocimiento por la conducta acertada del niño y hacerle sentirse amado.

Prestarle atención, escucharlo y mirarlo a los ojos cuando le hablamos, da al niño la sensación de que existe y que nos importa. Esa sensación le da tranquilidad y seguridad.

Crear la cultura de la atención y concentración. Hablando de la importancia y de los beneficios que trae a nuestras vidas el aprender a hacer las cosas con atención y concentración.

Si es un adulto, y sirve de modelo a otros (hijos o estudiantes), trate de disfrutar plenamente cada cosa que haga. Eso lo logra fácilmente si pone toda su atención y concentración en ello.

Todas las cosas tienen su parte interesante, es cuestión de buscarla.

De manera permanente organizamos conferencias para enseñar técnicas para mejorar la atención y concentración en el estudio. Síganos en Facebook y le mantendremos informado(a).

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TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD (TDAH)

ENTENDIENDO EL PROBLEMA

La Educación está enfrentando grandes retos en la actualidad, y uno de ellos tiene que ver con la capacidad de atención y concentración de los estudiantes. Una descompensación en la química del cerebro, particularmente con la dopamina y la noradrenalida (dos neurotrasmisores bastante conocidos), produce un trastorno de la conducta que impide que la persona centre la atención en un tema en particular, por el tiempo suficiente como para que pueda aprenderlo.

Aun cuando el problema viene creciendo en porcentaje de niños que lo padecen, (se habla de un 5% a un 10% de la población infantil), no hay que exagerar calificando a cada niño inquieto como hiperactivo.

Si un niño hace en alguna actividad que requiera atención y concentración por un tiempo considerable, pero en el estudio no lo logra, lo más seguro es que las actividades académicas no estén siendo suficientemente motivadoras. En ese caso sería errado culpar al niño o decir que sufre de déficit de atención.

La falta de información agrava el problema, por eso aquí se la brindamos para que pueda afrontarlo mejor.

SINTOMATOLOGÍA DEL DÉFICIT DE ATENCIÓN

Se han agrupado los síntomas en tres clases:

DISTRACCIÓN:

  • Pareciera que no escuchan lo que se les dice.
  • Se distraen con facilidad.
  • Sus tareas quedan incompletas.
  • Olvidan procedimientos.
  • Dificultades para seguir instrucciones.
  • Eluden actividades que requieran esfuerzo mental sostenido.
  • Pierden elementos implicados en la actividad.
  • Tienen dificultad para organizarse en sus actividades.
  • Muestran poco interés por los temas.
  • Somnolencia frecuente.

HIPERACTIVIDAD:

  •  Excesivo movimiento del cuerpo (pies y manos) aun cuando esté en actividades mentales.
  •    Va de un lado a otro aun cuando debe estar sentado.
  •    Está siempre de afán, se le ve ansioso.
  •    Tiene dificultad para trabajar en equipo.
  •    Habla excesivamente.
  •   Tiende a ser brusco y agresivo.

IMPULSIVIDAD:

  •    Contesta antes que terminen de preguntarle.
  •    Dificultad para esperar su turno.
  •    Interrumpe frecuentemente.
  •    Permanentemente se sale de la norma.
  •    Tiene explosiones de carácter (pataletas).
  •    Poca tolerancia a la frustración.
  •    Quiere todo ya.
  •    Actúa sin medir consecuencias.

Con atención dispersa los niños se distraen fácilmente por estimulaciones que se dan en el entorno de forma simultánea. Es como tratar de estar pendientes de todo cuanto pasa alrededor de ellos sin perder detalle.

Los niños que presentan estos inconvenientes, cambian frecuentemente de actividad y no logran terminar sus tareas. Se distraen con facilidad y casi siempre distraen al grupo generando indisciplina. Generalmente presentan bajo rendimiento académico sin que eso signifique que no son inteligentes, lo malo es que eso afecta su autoestima. Además altera negativamente la convivencia con su familia, que tiene que atender las quejas permanentemente.

CAUSAS

Las causas de estos trastornos aún no están muy claras. Se sabe que hay un problema neurológico y en un 80% de los casos se atribuye a un factor hereditario, y también se han considerado la desnutrición, daño cerebral, anomalías intrauterinas, exposición prenatal a drogas como cocaína, alcohol, y la falta de oxigeno en el desarrollo fetal o durante el parto. Otra línea de investigación busca las causas en el ambiente que rodea al niño, entendiendo que puede ser una conducta aprendida o transmitida culturalmente.

Lo que se ha encontrado al respecto es que aunque el ambiente no genera el problema neurológico, si puede ser caldo de cultivo para que se desarrollen los síntomas.

Ahora bien, un ambiente desordenado, sobrecargado de estímulos simultáneos, con ausencia de normas y sin figura de autoridad, generalmente desarrolla algunos síntomas que podrían hacer pensar que un niño sufre el trastorno, pero que no presenta ninguna alteración neurológica y que con terapia cognitivo conductual (sin fármacos) se puede reorientar.

Muchas personas se apresuran a hacer diagnósticos que más que ayudar, terminan afectando al niño. Resulta inadecuado calificar a los niños de hiperactivos simplemente porque muestran un nivel de curiosidad superior al promedio y porque su cuerpo se mueve rápido a saciar esa curiosidad. Muchas veces la incapacidad del docente o de los padres de familia para generar espacios agradables para la enseñanza, hacen que algunos niños desvíen la atención a otras actividades que les resultan más divertidas y es cuando en lugar de cambiar de estrategia, se culpa a los niños y los rotulan diciendo que sufren de déficit de atención, que tienen atención dispersa o que son hiperactivos.

Vamos a estudiar el tema con cuidado para evitar esos juicios ligeros, entendiendo mejor el funcionamiento del cerebro.

Al nacer tenemos cerca de 100.000.000.000 de neuronas en el cerebro, como materia prima para construir conocimiento. Cada neurona suelta, no hace ninguna función hasta tanto no sea vinculada a un circuito, uniéndose a otras neuronas en un proceso llamado sinapsis. Las neuronas tienen una vida corta si no se usan y por eso están ávidas de recibir estímulos para activarse en sinapsis, recibir alimento y no morir.

Esa condición inicial hace que el recién nacido esté dispuesto a recibir cuanta estimulación ofrezca el medio ambiente y por eso es natural tener la atención dispersa.

A medida que crece, algunos factores como el emocional, van generando centros de interés y prioriza su atención sobre ellos cuando se presentan.

Siguiendo la teoría de la selección natural, el proceso de adaptación del niño al medio es urgente para sobrevivir y para hacerlo exitosamente, debe llenarse de conocimientos sobre él mismo y el mundo que lo rodea; a medida que lo hace, cada experiencia le modifica el cerebro.

El sistema educativo tiene como objetivo ordenar y transmitir la información que es necesaria para una mejor y pronta adaptación al medio que será el hábitat del ser humano. Para lograrlo, se requiere que el individuo tenga desarrollada la capacidad de atender a un asunto, por el tiempo necesario para poder aprenderlo.

De manera que la capacidad de atención es una habilidad a desarrollar. La pregunta es, ¿Por qué en tantos casos no se logra? y ¿por qué ahora es más común que antes ver estos problemas? Una de las causas puede ser que ahora los niños están expuestos a una sobre estimulación natural producto del desarrollo tecnológico y de la vida agitada que llevamos, que bombardean con estímulos de manera simultánea distintas áreas del cerebro, generando una red neuronal muy compleja.

Cuando un estimulo llega al cerebro, en un área específica se crea un circuito que administrará en el futuro esa impresión, pero la neurología descubrió que cuando se dan dos o más estímulos al mismo tiempo, distintas áreas del cerebro se unen en sinapsis y se vinculan a un mismo circuito, lo que hace que cuando se dispare una de ellas, automáticamente se disparen las otras.

Un niño que hace muchas cosas a la vez, puede desarrollar atención dispersa o déficit de atención y eso si que es frecuente hoy día.

Veamos algunos ejemplos:

El niño ve televisión mientras come. Hace tareas mientras escucha música o ve televisión Come y hace tareas al mismo tiempo.

Hay ambientes tan saturados, que el niño hace tareas mientras come, el televisor está prendido y también hay música en el ambiente.

Además se puede generar un tipo de atención dispersa, cuando las actividades o quien las dirige tienen un bajo nivel emocional y no logran cautivar al niño o porque éste es obligado a hacer tareas que no quiere. Mientras mecánicamente las hace, su mente divaga trayendo otros pensamientos. Si esto se hace frecuente se tipifica como hábito.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Si observa los síntomas por un periodo superior a 6 meses, visite al pediatra. El evaluará la situación y hará la remisión al especialista, quien después de un proceso de seguimiento, con cuestionarios a los profesores y a la familia, determina si hay un problema neurológico o el tema es solamente conductual.

Cuando un especialista diagnostica TDAH, hay dos tipos de tratamientos, los farmacológicos y los cognitivo-conductuales. Generalmente se hace una combinación de los dos, porque el farmacológico solo no soluciona el problema si no hay un cambio en el ambiente que dispara los síntomas, ya que cuando se retira el fármaco, los síntomas regresan. Esto conlleva a un trabajo en equipo entre medico, terapeuta, colegio y familia.

TRATAMIENTO CON FÁRMACOS

Los medicamentos más conocidos son:

Psicoestimulantes como Matilfenidato (Ritalina), Adderall, Cylert, Modiodal, Concerta, Benzedrina, etc., tranquilizantes y antidepresivos como impramina.

El tratamiento farmacológico tiene muchos detractores y ha suscitado un debate profundo, pues se discute si éticamente está bien suministrar a un niño drogas psicoestimulantes parecidas a la cocaína. Si esto no generará dependencia a las drogas, y porque tiene consecuencias tanto físicas como psicológicas.

Como consecuencias físicas del uso de medicamentos para el TDAH están: Pérdida del apetito, nauseas, vómito, insomnio, daños al hígado, taquicardia, eleva la presión arterial y se sospecha que puede causar infarto. A nivel psicológico se puede generar dependencia emocional y baja autoestima al considerar que sin medicamentos se es incapaz de ser productivo.

También se sospecha de un incremento desmesurado en los diagnósticos porque detrás de los medicamentos hay una industria millonaria.

Pero no se puede desconocer que hay casos que sin medicamentos resultan muy dificiles de manejar y se convierten en riesgo permanente para los niños que lo padecen y los que lo rodean.

TRATAMIENTOS ALTERNATIVOS

Hay tratamientos no invasivos que en muchos casos dan buenos resultados:

  • Psicológico.
  • Pedagógico.
  • Terapia ocupacional.
  • Alimentación.
  • Color terapia.
  • Músico terapia.
  • Aroma terapia.
  • Programación Neurolingüística.
  • EFT Emotional Freedom Tecnics.

PREVENCIÓN

Estas son algunas recomendaciones para prevenir la aparición de los síntomas:

  • Llevar un embarazo tranquilo.
  • No usar drogas, alcohol, tabaco antes o durante el embarazo y la lactancia.
  • Aprender una técnica de relajación y practicarla frecuentemente.
  • Evitar situaciones que generen estrés.
  • Hacer estimulación con música clásica.
  • Crear un ambiente amoroso y tranquilo.
  • Durante los primeros años reduzca al mínimo el tiempo de televisión del niño.
  • Evite los programas violentos.
  • Sea ordenado en los distintos aspectos de su vida.
  • Revise que usted no tenga los síntomas y si los tiene busque la solución.
  • Lleven una dieta sana, lo más natural que pueda.

TRATAMIENTO CONDUCTUAL

Lo mejor sería actuar preventivamente, sin embargo, cuando ya se presenta el problema hay mucho que se puede hacer. El cerebro es maleable hasta cierto punto. Si tenemos disciplina podemos reorganizar los circuitos e individualizarlos generando márgenes de atención más amplios, ya que el estudio y la vida en general lo requiere.

Si ya hay un diagnóstico de TDAH:

  • Evite poner rótulos negativos.
  • Vea lo positivo del niño e ignore las fallas.
  • Hágale sentir que usted está para ayudarlo.
  • Conserve la calma a pesar del comportamiento del niño.
  • Observe cuidadosamente al niño y descubra en qué situaciones trabaja mejor. (Inteligencias múltiples)
  • Elogie la conducta asertiva.
  • Siga las recomendaciones de la terapia.
  • Sea consistente con las normas frente al niño.
  • Elabore un plan de puntos para alcanzar un premio.
  • Premie con reconocimiento.
  • Vincúlelo a la práctica de un deporte.
  • Utilice colores suaves para la decoración.
  • Converse de los temas que al niño le interesan, escúchelo.
  • Detecte los disparadores y suprímalos.

PROCEDIMENTALES

  • De órdenes una a una.
  • Mantenga el contacto visual mientras le habla.
  • Simplifique las reglas.
  • Asegúrese que entendió las instrucciones.
  • Establezca un lugar para el estudio.
  • Que haga una sola cosa a la vez.
  • Aliste lo necesario antes de sentarse a hacer la tarea.
  • Empiece con periodos cortos y vaya ampliándolos.
  • Programe actividad física entre los periodos de estudio.
  • Acompañe las actividades escolares con música clásica.
  • Evite los distractores.
  • Que tenga una buena postura para trabajar.
  • Elabore listas de verificación de actividades y tiempos.
  • Planee las cosas y no improvise.

EN EL AULA

  •      Ubique al niño al frente
  •      Programe actividades cortas.
  • Permita que el niño salga a hacer actividad física regularmente.
  • Maneje la evaluación por etapas y conceda mayor tiempo.
  • Imprima altos contenidos emocionales a las actividades.
  • Valore el esfuerzo más que el resultado.
  • Revise constantemente sus cuadernos.
  • Prepare diferentes estrategias para enseñar el mismo tema.
  • Empiece cada clase diciéndoles qué va a pasar.

Finalmente, invite a las actividades mostrando todo el entusiasmo que pueda, como cuando se proponen ir a jugar. Casi todos los niños con estos problemas pasan mucho tiempo concentrados en actividades placenteras. El mejor remedio consiste en despertarle un gran interés en cada actividad que queramos que haga. Felicite al niño por cada intento.

MÚSICA PARA ESTUDIAR

La música tiene el privilegio de vibrar y poner a vibrar al mismo ritmo lo que este cerca. Si queremos estar tranquilos elegimos música suave; pero si queremos estar más activos, ponemos música rápida, alegre, bulliciosa.

Los efectos de la música sobre el estado de vibración de la mente y el cuerpo no dependen del gusto, se ha comprobado que actúa sobre las células directamente poniéndolas a vibrar al mismo ritmo.

La música para aprender mejor debe elegirse de un movimiento lento, el compás adecuado es el de unas setenta unidades por minuto.  La indicación del compás suele darse en italiano así: Allegro, Andante, Adagio, Largheto y Largo, estando en orden de mayor a menor, siendo el Largo el adecuado por estar entre 40 y 60 unidades por minuto.

La música barroca logra estados y condiciones propicios para el aprendizaje, pues tiene un ritmo de sesenta golpes, que equivale a los latidos del corazón cuando estamos tranquilos y reposados.

Por eso sincroniza su ritmo al de nuestros latidos de forma inmediata y el cerebro al registrarla manda una señal al cuerpo para mantenerlo tranquilo y alerta.

Autores:

Bach J.S.

Corelli A.

Haendel, G.F.

Telemann G.

Vivaldi A.

Así que cuando busque música para este fin, busque piezas denominadas “Largos” de estos autores.

LA ALIMENTACIÓN

También se han relacionado algunos alimentos como generadores de mayores grados de actividad en los niños. En particular un desbalance entre los tres grupos de alimentos (Constructores, Reguladores y Energéticos), donde predominen los energéticos, cargan al cuerpo del niño de energía extra que le hace desplegar un alto nivel de actividad física y le impide centrase en actividades académicas.

Los alimentos que contienen tartrazina (Colorante amarillo No.5, amarillo No. 6, Rojo, etc.), inciden negativamente disparando estos problemas. Verifique las etiquetas de ingredientes de los productos empacados, para que compruebe la cantidad de ellos que la contienen.

Sobra decir que si un niño presenta estos problemas lo recomendable es reducir el consumo de estos productos y reemplazarlos por productos más naturales.

Categorías: Centro de Aprendizaje

Jorge Eliécer Gómez

Investigador de la Neuropsicopedagogía, escritor y conferencista internacional.

2 commentarios

jaime · 18 agosto, 2018 a las 9:11 am

Gracias por la informacion soy de Peru y veo que usted tiene una vision de la educacion no solo de colombia si no de latinoamerica.
por favor le podria pedir como usar la reprogramacion(pnl) en las personas mayores , en su pagina no vi un articulo con ese tema.
Agradeciendo su gentil respuesta.

Atte.
Jaime Escobar (de Peru)

    Jorge Eliécer Gómez · 24 septiembre, 2018 a las 11:51 am

    Buenos días
    Claro que el cerebro es maleable y se puede reprogramar. Tendré en cuenta de hablar de ese tema en algún artículo futuro, Muchas gracias.

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