IMPORTANCIA DEL APOYO FAMILIAR PARA EL NIÑO

Como se observa en la imagen, la base del proceso académico de un niño es su estabilidad emocional. Un niño con miedo, ansioso o deprimido no estará en condiciones de aprender adecuadamente. La excelencia académica de un estudiante empieza a forjarse en el hogar, si allí se siente seguro, amado y protegido. La necesidad de adaptarse a las circunstancias en las que le toque vivir le hacen querer descubrir cómo funciona el mundo, y si se le permite ser protagónico y participativo, él lidera su propio proceso de aprendizaje de la manera más adecuada.

Un niño que es sabiamente acompañado por su núcleo familiar pone a funcionar sus procesos cognitivos, aumenta sus niveles de concentración, se interesa más por el aprendizaje, pregunta con confianza, explora su entorno con curiosidad, construye buena autoestima, es más creativo y aprende a aprender.

El apoyo familiar significa estar presente observándo y animándo al niño con gestos y palabras de admiración, elogio y estímulo. Para ello, la atención del adulto debe estar en el niño y su labor. Se resalta el esfuerzo y los progresos; recordando que en los procesos de aprendizaje no existen errores sino la práctica constante que lleva a hacer las cosas cada vez mejor.

Un niño aprende al lado de las personas que lo aman y en quienes él confía. La familia debe ser un motivador de la curiosidad y del deseo de aprender del niño, por eso no se debe amenazar con castigos o chantajear con premios para que haga lo que los adultos quieren.

Por otra parte, la familia proporciona el cuidado y protección del niño para que este se desarrolle en un espacio seguro y que reciba sus requerimientos adecuados y en el tiempo justo. Una familia estable, que vive en armonía y cuida a sus hijos, conforman un hogar que es el paraíso para el buen desarrollo de un infante.

La presencia de los padres jamás puede ser sustituida con aparatos electrónicos. Ya se están observando las consecuencias negativas del uso de estos dispositivos, sobretodo en los niños. Así que, comprarles esos aparatos está más asociado con abandono, que con apoyo familiar.