
Cinco maneras de estimular el desarrollo de la inteligencia en los niños
🌱 1. Permítales explorar libremente
Los seres humanos nacemos con una necesidad profunda y natural: descubrir el mundo que vamos a habitar. Mientras exploramos, aprendemos. Mientras tocamos, miramos, escuchamos y sentimos, el cerebro se nutre y crece.
La primera y más poderosa información que recibe un niño es directa, obtenida a través de sus cinco sentidos. Esta experiencia viva y concreta le entrega al cerebro una riqueza de datos imposible de reemplazar por explicaciones o instrucciones de los adultos.
A esta información se le llama apofántica: surge pura, directa, sin filtros, desde la experiencia misma.
Cuanto más rico y libre sea este proceso, más sólidas serán las bases del desarrollo cognitivo.
En contraste, la información que los adultos transmitimos con palabras es axiológica: está cargada de juicios, interpretaciones y valores subjetivos. Por eso, es un error pensar que estimular a un niño consiste solo en decirle cosas o enseñarle conceptos.
👉 Primera premisa fundamental:
Permita que los niños exploren libre y abundantemente su entorno.
❓ 2. Hágales preguntas (más que darles respuestas)
Estimular no es llenar al niño de información, sino activar el potencial que ya existe en su interior.
Regáleles preguntas. Muchas preguntas.
Y reduzca la urgencia de dar respuestas inmediatas.
Cuando un niño pregunta, intente devolverle la pregunta:
— ¿Y tú qué crees?
No siempre es necesario que respondan con palabras. Lo importante es que algo se mueva en su cerebro, que se encienda el pensamiento, que se active la búsqueda interna.
Ahí es donde ocurre el verdadero aprendizaje.
🎯 3. No lo interrumpa en sus actividades
Cuando un niño está profundamente concentrado en una actividad, está en su mejor momento de aprendizaje.
Interrumpirlo bruscamente o cambiarle de actividad sin necesidad debilita su capacidad de concentración. Paradójicamente, luego nos preguntamos por qué “no se concentra” o por qué “tiene déficit de atención”.
Si el niño está tranquilo, feliz y enfocado, eso es exactamente lo que su cerebro necesita en ese momento.
Ahí el aprendizaje está ocurriendo de forma plena.
🗣️ 4. El poder de las palabras
Los niños usan nuestras palabras para construir la imagen que tienen de sí mismos.
Cada vez que nos dirigimos a un niño, estamos sembrando una idea en su identidad.
Por eso, hable decretando lo que desea que sea, no tratando de evitar eso que teme que sea.
Si quiere un niño inteligente, dígale que es inteligente. Cada que haga un esfuerzo por aprender, felicítelo diciéndole: te esforzaste, eres muy inteligente.
Ejemplo sencillo y poderoso:
Si un niño ha estado jugando o trabajando con sus juguetes, puede decirle:
“Te felicito, has estado aprendiendo mucho. Y como eres tan ordenado, ahora vas a dejar los juguetes en su lugar.”
Las palabras no solo corrigen conductas: modelan cerebros y personalidades.
🌟 5. Felicite cada intento
La perfección no aparece de inmediato.
Llega con la práctica.
Si exigimos resultados perfectos desde el primer intento, bloqueamos al niño.
En cambio, cuando felicitamos cada esfuerzo, cada avance, despertamos el deseo de repetir, y es la repetición la que mejora el desempeño.
Un buen educador no es quien exige perfección, sino quien logra motivar el deseo de practicar.
Por eso, en educación no existen los fracasos:
todo es entrenamiento, todo es aprendizaje.
